Micropausas, VO2MAX, ¡test de FTP!

En 2009 me subía por primera vez a una bici de ruta, era una Zenith rodado 26 pesada como un tractor y ahí nomás me enamoré de este deporte.

Arranqué en una escuela y como muchos de mis amigos corrían triatlón, dije ¿y por qué no? En el tría estuve 4 años y fue muy divertido pero lo que realmente disfrutaba era rodar, y ¡rodar en pelotón! Mi bici de crono fue a parar a un gancho en la pared y me compré mi rutera.

Tuve la suerte de correr varios grandes fondos. Siempre en un nivel amateur y siempre con el objetivo de disfrutar de lo que hacía. Soy de esas ciclistas que entrenan mucho y corren poco.

2020, pandemia y momento de cambios… Para mí la escuela era: “Esos chicos de negro que andan siempre prolijitos en el KDT”, una amiga me dijo, “¡Son los Reybaud!” y sin demasiadas vueltas me anoté.

Quedé sorprendida por la calidad humana que encontré, el profesionalismo y el interés de los profesores. La paciencia de Claudio para explicarte cada cosa, su forma tan particular de tratarnos a todos con altura y respeto, siempre cuidando de elegir las palabras apropiadas para marcarte los errores sin desmotivarte me hacen sentir cómoda y segura. Comparto con él los criterios más básicos y esenciales del deporte en general.

Entrar a la escuela fue empezar de nuevo, corriendo a comprarme los sensores de frecuencia y cadencia que hasta entonces me resultaban ajenos y ahora son parte fundamental de mis entrenamientos.

Lo que aprendí en los meses de encierro y rodillo no sabría ni cómo contarlo. Números por todos lados, zonas de pulso, rpm, micropausas, VO2MAX, ¡test de FTP! Sin darme cuenta estaba incorporando una manera diferente de entrenar, un método que desconocía.

Llegó enero y llegó San Luis, y de caradura me anoté y confieso… sufrí cada cuesta, pero lo que me llevé en esos 7 días me vale oro. Por primera vez salí a la ruta con un pelotón formado con total prolijidad donde todos los compañeros se cuidan entre sí. Nunca tuve que preocuparme porque “me colgaran”, había niveles para todos y si ibas a tu ritmo nunca te quedabas solo. Scarlett me enseñó la postura y cómo respirar en el momento de mayor esfuerzo y Clau a bajar la montaña, fueron 7 días en Disney…

¿Mi mejor momento arriba de la bici? ¡Bajando la Carolina en el aire a rueda de Clau! ¡Sin dudas!
Vero Lovaglio

Y como al parecer nada es imposible en la escuela Reybaud, en marzo de 2021 me di un gustito que tenía postergado y ¡entré en el grupo de pista! No es fácil, es otra vez volver a empezar, es saber que se necesita mucha paciencia y humildad para aprender la disciplina, esa misma humildad que tiene mi entrenador y que se contagia y, al mismo tiempo la felicidad de disfrutar del deporte que elegiste.

Todo esto con un equipo de gente maravillosa que me encontré por ahí en ZOOM gracias a la ¡bendita pandemia!